Milei privatiza servicio de agua potable en Buenos Aires por 340 mdd

El gobierno de Argentina, encabezado por Javier Milei, vendió el 90 por ciento de las acciones de Agua y Saneamientos Argentinos (AySA) por 340.2 millones de dólares, una cifra 25 por ciento inferior a la que se esperaba recaudar con la operación.
La compañía, encargada de prestar servicios de agua potable y saneamiento en Buenos Aires y su área metropolitana, pasará a manos privadas, mientras que el 10 por ciento restante permanecerá en poder de los trabajadores mediante el Programa de Propiedad Participada.
La operación forma parte de la política de privatizaciones impulsada por Milei, quien busca reducir la participación del Estado en distintos sectores de la economía y ampliar el espacio para la inversión privada.
El anuncio se realizó el jueves 8 de octubre, después de la apertura de las ofertas económicas de la licitación para seleccionar a un operador estratégico de la compañía.
De acuerdo con el Ministerio de Economía argentino, la mejor propuesta fue presentada por ROWING S.A., a través del Consorcio Rowing, Arcos, Transclor y PHX, por un monto de 340.2 millones de dólares.
La cifra quedó por debajo de las expectativas de recaudación, aunque el gobierno defendió la operación como un paso hacia un nuevo modelo de gestión.
Milei privatiza agua potable en Buenos Aires por 340 mdd
Uno de los empresarios que participará en la nueva etapa de AySA es Mauricio Filiberti, fundador de Transclor, compañía dedicada a la producción de cloro, un insumo indispensable para potabilizar el agua que se distribuye en Buenos Aires y sus alrededores.
Filiberti es conocido en Argentina como el “rey del cloro” precisamente por su participación en ese mercado.
Su presencia en el consorcio ganador coloca a un proveedor de uno de los principales insumos para el tratamiento del agua entre los empresarios vinculados con la operación de la compañía estatal.
Otro de los nombres relacionados con la oferta es Walter Román, empresario que fundó ROWING S.A., firma de ingeniería que participa en el consorcio junto con Arcos, Transclor y PHX. Además de su participación en el sector químico, Filiberti mantiene vínculos con el mercado energético argentino.
Según información publicada por Clarín, es socio de Edenor, distribuidora eléctrica que el 10 de agosto adquirió una participación de 70 por ciento en Metrogas y de 5 por ciento en Metroenergía por un total de 780 millones de dólares.
La adjudicación de AySA representa así una nueva oportunidad de participación empresarial en un servicio público estratégico, cuya operación involucra el suministro de agua potable y el saneamiento de una de las zonas urbanas más pobladas de Argentina.
Al anunciar la operación, el Ministerio de Economía defendió el cambio de modelo y afirmó que AySA dejará atrás “el despilfarro, la ineficiencia y la falta de cobertura” para avanzar hacia un sistema basado en la inversión privada.
De la estatización de Kirchner a la privatización de Milei
La venta de AySA ocurre cerca de dos décadas después de que el gobierno del entonces presidente Néstor Kirchner decidiera rescindir el contrato con el grupo francés Suez, que operaba el servicio de agua mediante la empresa Aguas Argentinas desde 1993, en sociedad con la española Aguas de Barcelona y Vivendi.
Tras esa decisión, el Estado argentino recuperó el control del servicio y creó AySA en 2006, con el objetivo de garantizar la prestación de agua potable y saneamiento en Buenos Aires y municipios del conurbano.
Ahora, el gobierno de Milei revierte ese modelo y apuesta por la gestión privada como parte de su programa económico liberal, que contempla reducir el tamaño del Estado y transferir activos públicos a empresas privadas.
La privatización de AySA se suma a otros procesos impulsados por la administración argentina en sectores como el transporte y la generación de energía, algunos de los cuales continúan abiertos, según reportó El País.
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