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Muerte de Francisco Blake Mora: negligencia, omisiones y la sombra de Calderón

hace 19 horas
6 min de lectura
La muerte de Francisco Blake Mora provocó la reconfiguración del gabinete, además del debilitamiento político del gobierno.
La muerte de Francisco Blake Mora provocó la reconfiguración del gabinete, además del debilitamiento político del gobierno.

La muerte de Francisco Blake Mora el 11 de noviembre de 2011 constituye uno de los episodios más impactantes y polémicos del sexenio de Felipe Calderón Hinojosa.


El fallecimiento del entonces titular de la Secretaría de Gobernación abrió un amplio debate sobre las causas del siniestro, la seguridad de los altos funcionarios y el contexto de violencia que atravesaba el país.


Francisco Blake Mora nació el 22 de mayo de 1966 en Tijuana. Desarrolló una carrera política ascendente en su estado natal como militante del Partido Acción Nacional (PAN).

Fue regidor del Ayuntamiento de Tijuana entre 1995 y 1998, diputado federal de 2000 a 2003 y posteriormente legislador local en Baja California.


Su trayectoria lo llevó a ocupar la Secretaría General de Gobierno del estado entre 2007 y 2009, durante la administración de José Guadalupe Osuna Millán.


Su cercanía con Felipe Calderón se consolidó durante su paso por el Congreso federal, donde coincidió con figuras clave como Juan Camilo Mouriño, uno de los colaboradores más cercanos del entonces presidente.


El 14 de julio de 2010, Calderón lo nombró secretario de Gobernación en sustitución de Fernando Gómez-Mont, en un momento de crisis política derivada de tensiones con el PRI y cuestionamientos por acuerdos políticos.


Durante los 16 meses que estuvo al frente de la Secretaría de Gobernación, Blake Mora asumió un papel central en la estrategia de seguridad del gobierno federal.


Su gestión coincidió con uno de los momentos más intensos de la llamada “guerra contra el narcotráfico”, una política impulsada por Calderón desde 2006 que, para 2011, había dejado decenas de miles de muertos y un creciente clima de inseguridad.


Blake no solo fungía como operador político, sino también como coordinador de acciones en estados clave como Veracruz, Guerrero y Michoacán, donde la presencia del crimen organizado era particularmente fuerte.


Aunque inicialmente su tarea incluía fortalecer el diálogo político, con el paso del tiempo su rol se transformó hacia la defensa de la estrategia de seguridad del gobierno federal, incluso frente a críticas de organismos como Human Rights Watch por presuntas violaciones a derechos humanos.


Así fue la muerte de Francisco Blake Mora

La mañana del viernes 11 de noviembre de 2011, Blake Mora abordó un helicóptero Súper Puma de la Fuerza Aérea Mexicana para trasladarse desde la Ciudad de México hacia Cuernavaca, Morelos.


Su destino era un encuentro con integrantes de la Asociación Mexicana de Impartidores de Justicia, en el que participarían también el presidente de la Suprema Corte, Juan Silva Meza, y el gobernador de Morelos, Marco Antonio Adame.


Sin embargo, el helicóptero identificado como TPH-06 se desplomó en el cerro del Ayaqueme, en las inmediaciones de Santa Catarina Ayotzingo, entre Xochimilco y el municipio de Chalco, en el Estado de México.


La vocera presidencial, Alejandra Sota, confirmó la muerte del funcionario a las 12:31 horas.

En el accidente murieron ocho personas: cuatro funcionarios de la Secretaría de Gobernación y cuatro integrantes de la Fuerza Aérea Mexicana.


Entre los funcionarios fallecidos se encontraban:

  • Felipe Zamora Castro, subsecretario de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos.

  • José Alfredo García Medina, director general de Comunicación Social.

  • Diana Miriam Ayton Sánchez, secretaria técnica de la oficina del secretario.


También perdieron la vida los elementos militares:

  • René de León Zapién, mayor.

  • Felipe Bacio Cortés, teniente coronel piloto.

  • Pedro Ramón Escobar Becerra, teniente piloto.

  • Jorge Luis Juárez Gómez, sargento especialista.


El impacto fue inmediato, no solo por la jerarquía de las víctimas, sino por tratarse del segundo secretario de Gobernación que moría en funciones durante el sexenio de Calderón.


Compararon caso a muerte de Mouriño

El paralelismo con la muerte de Juan Camilo Mouriño en 2008 fue inevitable. Mouriño falleció el 4 de noviembre de ese año al desplomarse el avión en el que viajaba también en la Ciudad de México.


De forma simbólica, el último mensaje publicado por Blake Mora en redes sociales, el 4 de noviembre de 2011, fue precisamente para recordar a Mouriño en el aniversario de su muerte.


La coincidencia alimentó la percepción de vulnerabilidad en los altos mandos del gobierno federal.


¿Por qué se desplomó el helicóptero de Blake Mora?

Desde el primer momento, el presidente Felipe Calderón señaló que una de las principales hipótesis era que el accidente se debió a condiciones meteorológicas adversas. Un año después del accidente, el gobierno federal dio a conocer la versión oficial sobre las causas del desplome del helicóptero.


El peritaje, coordinado por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, concluyó que el siniestro fue resultado de un error humano, derivado de un desvío de ruta de aproximadamente mil 555 metros.


De acuerdo con las investigaciones, la aeronave identificada como Tango Papa Hotel 06 (TPH-06) se encontraba en condiciones óptimas para volar.

No se detectaron fallas mecánicas, ni evidencia de fuego o explosión, y se confirmó que la tripulación contaba con todas las certificaciones necesarias.


El helicóptero había despegado del Campo Marte, en la Ciudad de México, con destino al Parque Científico y Tecnológico en el estado de Morelos, bajo un plan de vuelo visual, ya que las condiciones meteorológicas inicialmente lo permitían.


Sin embargo, durante el trayecto, la tripulación realizó un cambio de rumbo al virar hacia la izquierda por razones que no pudieron ser determinadas con certeza. Esta maniobra provocó que la aeronave se desviara de su ruta original y se internara en una zona con alta humedad y visibilidad reducida.


El director de Aeropuertos y Servicios Auxiliares, Gilberto López Meyer, explicó que los pilotos experimentaron una desorientación espacial, lo que les impidió corregir a tiempo la trayectoria.


Según el análisis del sistema de navegación satelital recuperado, el piloto tuvo oportunidad de retomar el rumbo y evitar el impacto, pero no lo hizo.


Entre las posibles causas de esta decisión, los expertos mencionaron factores como el deseo de cumplir con la misión de vuelo, exceso de confianza, fatiga o incluso una posible presión para continuar, aunque esta última hipótesis no fue confirmada.


El informe oficial reforzó así la conclusión de que el accidente se debió a una combinación de condiciones climáticas adversas y decisiones humanas, descartando de manera categórica la hipótesis de un atentado.


A pesar de la versión oficial, el caso generó múltiples dudas y especulaciones.


Uno de los elementos que alimentó la incertidumbre fue la coincidencia de que tres altos funcionarios mexicanos murieran en accidentes aéreos en un periodo relativamente corto:

  • Ramón Martín Huerta, secretario de Seguridad Pública, en 2005

  • Juan Camilo Mouriño, secretario de Gobernación, en 2008

  • Francisco Blake Mora, en 2011


Para algunos analistas, esta serie de catástrofes resultaba difícil de explicar únicamente por causas accidentales.


La posibilidad de un atentado, aunque nunca confirmada, se convirtió en una narrativa recurrente en la opinión pública, especialmente en un contexto de violencia creciente por el combate al narcotráfico.


El ambiente en México en 2011 estaba marcado por una profunda desconfianza institucional. La guerra contra el narcotráfico había dejado más de 45 mil muertes y una percepción de que el crimen organizado tenía capacidad para infiltrarse en distintos niveles del Estado.


En ese contexto, los rumores sobre posibles atentados cobraron fuerza. Incluso circuló en redes sociales un mensaje publicado un día antes del accidente que “predecía” la caída de una aeronave con un funcionario, lo que incrementó la especulación.


Aunque posteriormente se explicó como una coincidencia, el episodio evidenció el clima de incertidumbre y temor que prevalecía en el país.


Muerte de Blake Mora generó crisis al interior del PAN

La muerte de Blake Mora ocurrió en un momento particularmente delicado: a meses del inicio del proceso electoral presidencial de 2012.


El gobierno del PAN enfrentaba un desgaste significativo, con encuestas que mostraban ventaja del PRI y una creciente preocupación ciudadana por la inseguridad. Analistas como Manuel Camacho Solís advirtieron que el fallecimiento del secretario de Gobernación podía generar una percepción de ingobernabilidad o vacío de poder.


Además, obligó al presidente Calderón a nombrar rápidamente a un sucesor en una posición clave para la gobernabilidad y la interlocución política.


Más allá de las causas del accidente, la muerte de Blake Mora dejó varias consecuencias. Entre ellas, destaca la reconfiguración del gabinete en un momento crítico, además del debilitamiento político del gobierno en la recta final del sexenio.


También se profundizó la desconfianza pública hacia las versiones oficiales y se reforzó el debate sobre seguridad aérea de funcionarios. Además se consolidó un patrón simbólico en la política mexicana: la vulnerabilidad de altos funcionarios en medio de contextos de crisis.

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